Película exquisitamente sencilla, la sencillez desprende un buen argumento y un guión insuperable. La muerte, el amor, la amistad son tratados de un talante que te hace recapacitar. Excelente película y excelentes personajes.

El ciclo de una lavadora ¿65 minutos, quizá? visto como el ciclo de la vida. Vacía y llena y vacía y llena. A veces, merece la pena gastar energías por sólo cinco camisetas, si de verdad uno quiere ponérselas. A veces, merece la pena revisar, corregir, buscando sólo pequeños detalles que expliquen todo: el orgullo de un partido ganado, la necesidad de recuperar un hermano perdido, un centro comercial que huele a tanatorio, un grupo de prostitutas que inspiran una declaración de amor, un apodo cariñoso que se repite en la sala de un cine de reposiciones...

La aceptación de la vida y la muerte, sin más. Sin grandes dramas. Una gran desmitificación, desde luego. Un coche en un túnel de lavado con una luz blanca al fondo. Vivir. Con todas sus consecuencias. Incluida la consecuencia final. Vivir toda la vida en un solo instante, ver amanecer en una terraza abrazando a la persona adecuada. Ser feliz; sentirse, por fin, completo. Tan feliz, tan completo… que no necesites nada más. Absolutamente nada.