Si no quieres que te mire, te miraré; si no quieres que te roce, te rozaré. No me supone problema alguno actuar tal y como lo haría aún antes de conocernos, no me supone ningún problema verte y mirarte, porque no siento lo mismo, no me transmites ni lo más mínimo; se ha acabado. No estoy diciendo que no signifiques nada para mí, sólo que me he percatado de que no me estabas aportando nada, me cansé de darlo todo, de cuidar lo nuestro y no recibir nada a cambio. De saber y preocuparme, tolerar y aguantar noches en vela pensando y objetando la situación tan efímera que poseíamos.

Estabas para todo y para nada. Para todo lo que te interesaba y para nada de lo que yo deseaba.