Llegué allí sin predisposición, llegué sin ilusión, contando hormigas en busca de alimento, y absorbiendo miradas hastías. Estaba buscando algún que otro brazo al que agarrarme a través de una sonrisa, y de repente: "¡Cuánto tiempo!, ¿Qué ha sido de ti?". Fue así, sin más, sin saber que ahí, había alguien que iba a dejar huella en la arena de mi playa. Un perro, un saludo; un lobo, un beso; dos caracoles, un abrazo.
Tres meses sonriente, cuatro ausente; cinco meses disponible, otros tantos en lugar desconocido. Vaivén, balanceo, derecha e izquierda, arriba y abajo; un, dos, tres ¿vuelves o te marchas?. Queda pendiente, colgando de mi oreja.
Mientras tanto, zumo mediterráneo para el cráneo.

o zumo de piña pa' la niña!!