Ya han salido de su prisión, ya han cumplido su condena, ya mis cuatro cordales han sufrido bastante, y yo también. Entre pastilla y pastilla, no hay respiro, ni suspiro; sólo veo a Morfeo que me regala un onírico estado. Comer helado ya no me satisface ¡Quién lo iba a decir!.
Ya no le tengo miedo al bisturí, ni tampoco a ese dentista que quita muelas como si de su tiempo de ocio se tratase "Anestesia, ¡Listo! Ya está, toma la receta, come helado y abrígate!", otra cosa no, pero un aplauso se merece, pues en ninguna de las extracciones mi cara se ha asemejado a la de Quico del Chavo del Ocho.
Me ofrecía quedarme mis muelas "de recuerdo"...¡es que es tan maravilloso el recuerdo!...no gracias; no me las quedo, ¡faltaría más!, ¿salen de la prisión de mi boca y ahora les encierro en mi casa? no, no que hagan con ellas lo que quieran y que disfruten de su paseo por el vertedero dental, seguro que serán "dientenidos".

No hay que tenerle miedo a los dentistas! Yo, por ejemplo, no me como ni me comeré a nadie!!!!!!!!!!!!
por cierto, si no hubieras querido tus muelas y nos conocieramos en persona, me las hubiera uqedado yo ;) que todas esas muelas son "dientenidas" para que podamos investigar con ellas!!!!
y por último... si, quitamos muelas como si de nuestro tiempo de ocio se tratase, ademas, te confío un secreto... NOS HACE HASTA ILUSIÓN!